A pesar de que tomo mi medicina, mis pulmones siguen deteriorándose de todas manera por lo que hay en el aire…

Mi hermana Carolina y yo nacimos en Santiago de Chile. Vivíamos en Los Ángeles y nos mudamos a Fresno.  Nunca tuvimos la oportunidad de respirar aire limpio.  Hemos vivido en los lugares con el aire más contaminado del mundo.

Cuando te crías en Los Ángeles sabes que el aire allí es malo, y sabes que te da asma y que todo el mundo tiene asma, y sabes que no puedes ir a ninguna parte sin tu inhalador.  Y cuando nos mudamos a Fresno pensábamos que el aire iba a ser más limpio allí, que es lo que la mayoría de la gente piensa. Realmente pensábamos que el aire era mejor aquí. Por un tiempo me convencí de que estaba mejorando aquí porque el aire era más limpio.  Nos estábamos vacunando contra las alergias al mismo tiempo pues padecíamos de todas estas alergias. Todas las semanas Carolina, mi madre y yo íbamos a ponernos las vacunas contra las alergias.  Todavía tengo que usar mi inhalador y mi respirador. Cuando iba a la secundaria se escuchaba hablar de lo mala que era la calidad del aire pero no era un tema que se discutiera mucho.  La genta no sabía. Con Carolina el problema se volvió algo más concreto. Por el tiempo en que mi hermana se estaba involucrando más en el movimiento allá en el 2003, el Fresno Bee sacó una publicación en la que se hablaba de lo mala que era la contaminación del aire en Fresno y el Valle de San Joaquín y de los consecuencias sobre la salud que esto producía. Me gradué de la secundaria en 2001 y fue en ese periodo, entre 2001 y 2003, que la gente empezó a hablar sobre el tema. Era como un tema secreto del que nadie sabía nada. El distrito de gestión de la calidad del aire y los políticos nos empezaron a informar de lo malo que el problema era en realidad.  Porque llegó un momento en el que la gente dijo: “Okay, la condición del aire es mala pero no sabíamos que aquí teníamos el peor aire”. Y cuando averiguas que estás en un lugar peor que Los Ángeles, te dices: “¡Wow, con razón!”

Es un problema de salud pero, desgraciadamente, los que tienen el poder y la autoridad para hacer algo y reducir la contaminación drásticamente… nuestros políticos tienen lazos familiares, económicos y financieros muy fuertes con las industrias que controlan el valle: el petróleo, la agricultura y, hasta cierto grado hoy en día, la industria de la construcción.  Y se han comportado como representantes de la industria en vez de representantes del pueblo.  Enfrentarnos a esa realidad y darnos cuenta de que los funcionarios que hemos elegido para cargos públicos no sirvan para nada y no van a hacer nada al respecto si dejamos la situación en sus manos… es frustrante ser asmático y querer estar aquí sabiendo que mi salud se deteriora en este lugar.  ¿Ves?  Asistí a la secundaria en el Área de la Bahía y ahí nunca tuve que usar mi inhalador, pero cuando regresaba a casa en Fresno los fines de semana sufría grandes ataques.  Y [ahora que estoy de regreso en Fresno], el tener que tomar nuevamente mis medicinas para controlar el asma y utilizar el inhalador todos los días, porque si no lo haces todos los días o dos veces al día sufres las consecuencias o lo siento en mis pulmones. Es horrible.  El asma es una enfermedad que te sale cara y tienes que manejarla.  Es terrible tener que utilizar inhaladores con esteroides y tomar medicamentos todos los días para poder sobrevivir.  Y al mismo tiempo, aunque eso me ayuda a sentirme mejor y relaja mi pecho, sé que a pesar de que tomo mi medicina, mis pulmones siguen deteriorándose de todas maneras por lo que hay en el aire.

Previous post:

Next post: