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La junta directiva del distrito de gestión de la calidad del aire ha sido siempre un problema.

Uno de los momentos más satisfactorios de mi trabajo en CRPE [El Centro de la Raza, Pobreza y Medio Ambiente] fue… nadie en Arvin sabía lo malo que era el aire hasta que nosotros presentamos los datos.  Recuerdo haber asistido a un montón de reuniones del distrito de gestión de la calidad del aire en las que se hablaba de Arvin, Arvin, Arvin y de que era el peor lugar de todos, y que como estaba en nuestro valle y como son tan malos, causaban que el promedio general bajara, y de que ellos eran los responsables de que incumpliéramos las normas.   Me di cuenta de que a estas reuniones nunca asistía nadie de Arvin. Fui al Concejo Municipal de Arvin en un momento en el que había una vacante en la junta directiva del distrito de gestión de la calidad del aire. En realidad había dos vacantes. Nos percatamos de que el puesto correspondiente a esta pequeña ciudad era asignado a la región sur del valle ya que lo dividían en tres regiones y Arvin cumplía con los requisitos para ocupar uno de los puestos.  La Liga de Ciudades es la entidad a la que corresponde realizar ese nombramiento, y ellos ya habían elegido a dedo a un agricultor blanco, un anglo de Woodlake en el condado de Tulare para ocupar ese puesto.  Nosotros impugnamos ese nombramiento.  Les dijimos: “No, no permitiremos que hagan esto”.  Así que armamos una lista de candidatos latinos con los que trabajábamos… no, la verdad es que ni siquiera eran latinos.  Nos comunicamos con los gobiernos rurales que considerábamos más progresistas para informarles que teníamos mejores candidatos para la junta.  Como parte de este proceso me tocó ir a Arvin y allí me puse en contacto en el gerente municipal, quien no tenía la menor idea de lo malo que era el problema del aire en su ciudad. Este me invitó a dar una charla y me dijo que definitivamente le pedirían al alcalde (que era un afroamericano) que enviara la carta, y me pidió que visitara al Concejo Municipal y explicara ante este la situación.  De modo que en diciembre de 2006 fui al Concejo Municipal, hice una presentación ante sus miembros y les expliqué lo mala que era la calidad del aire.  A partir se eso se puso en marcha una cadena de eventos. Ellos propusieron a una candidata, Raji Brar, una concejala. Raji fue la primera concejala Sikh en el estado; una concejala de la ciudad de Arvin que había sido apenas elegida para el cargo.  La propusieron como la candidata que querían para representar a Arvin, y al mismo tiempo logramos contar con Henry T. Perea, un concejal latino joven de Fresno.  Así que pudimos buscar apoyos en favor de que ambos fueran elegidos para la junta de la Liga de Ciudades mediante su propio proceso.

Fue muy importante para nosotros porque la junta directiva del distrito de gestión de la calidad del aire ha sido siempre un problema.  La Coalición para la Calidad del Aire del Valle Central trabajó durante cinco años para lograr cambios legislativos destinados a modificar la composición de la junta de modo que esta incluyera a dos expertos en salud, científicos peritos en la calidad del aire y a un médico. Después de cinco años logramos que esa legislación finalmente se aprobara y que el gobernador la refrendara con su firma. Fue una de las legislaciones ambientales más extensas que logró la aprobación de la legislatura el año pasado.  Organizamos una conferencia de prensa el día en que esperábamos que el gobernador la firmara. Tuvimos tres conferencias de prensa: una Arvin, una en Modesto y otra en Fresno.  Recuerdo haber estado presente en la de Arvin y haber esperado afuera a la prensa todo el día. Cuando regresé a casa tenía un ataque de asma y mi pecho se sentía my apretado. Y así fue. Arvin es una comunidad con un 80 por ciento de… no, un 95 por ciento de hispanos.  De ese 95 por ciento creo que un 60 por ciento solo habla español. Viven ahí muchos trabajadores agrícolas pero también muchas familias latinas que han buscado en Arvin un refugio contra el altísimo costo de la vida en Los Ángeles; familias enteras.  Es decir, vienen con sus primos, sus hermanos, sus madres, sus niños; todo el mundo.  Se mudaron a Arvin con toda su familia pensando: “Oh, nos estamos mudando a una zona rural”, tal como la había pensado mi familia en los años 90.  “Nos vamos a un lugar con aire limpio”.  Y al llegar se dan cuenta de que la mayor parte del tiempo el aire de Arvin es peor que el del centro de Los Ángeles. Las personas que sufrían de asma en Los Ángeles están enfrentando mayores problemas en Arvin y son hospitalizados más a menudo.

Esas son las cosas que me causan frustración y que realmente me motivan a hacer mi trabajo. Cuando estoy con las personas que viven esta realidad y a las que no se presta atención por considerarlas ignorantes… Pero estas son las personas que lo viven a diario y enfrentan las consecuencias. Eso es lo que me da fuerzas para seguir.  Pero cuando paso mucho tiempo en esas reuniones, como las del grupo que controla al distrito de gestión de la calidad del aire en el que la mayoría son productores agrícolas… el nuevo presidente de la junta ha sido un ganadero de leche toda su vida; es un hombre blanco, un hombre blanco mayor.  En un artículo publicado en relación con su nombramiento como presidente de la junta, se lo cita afirmando que “está en las fauces de la bestia”.  Como a los ganaderos de leche no les gustan los distritos de gestión de la calidad del aire, tampoco les gustan las regulaciones.

Se supone que el distrito de gestión de la calidad del aire es una agencia de salud pública.   El año pasado uno de los miembros de la junta, quien ya no funge en esta, afirmó lo siguiente en una declaración: “En realidad no somos una agencia de salud pública”.  ¿En serio? Pues sí que lo son. La legislatura estatal y el mandato que los creo indican que son una agencia de salud pública.  En el enunciado de misión que aparece en su sitio web se afirma que son una agencia de salud pública, así que no me vengan a decir ahora que no lo son.  ¿Y es usted uno de los miembros de la junta? No proceden como si fueran una agencia de salud pública aunque se supone que lo son.  Ni siquiera lo simulan.   Así que, de todos modos, nos queda esa frustración de que en realidad no vamos a llegar a ninguna parte con ellos.

Mi hermana Carolina y yo nacimos en Santiago de Chile. Vivíamos en Los Ángeles y nos mudamos a Fresno.  Nunca tuvimos la oportunidad de respirar aire limpio.  Hemos vivido en los lugares con el aire más contaminado del mundo.

Cuando te crías en Los Ángeles sabes que el aire allí es malo, y sabes que te da asma y que todo el mundo tiene asma, y sabes que no puedes ir a ninguna parte sin tu inhalador.  Y cuando nos mudamos a Fresno pensábamos que el aire iba a ser más limpio allí, que es lo que la mayoría de la gente piensa. Realmente pensábamos que el aire era mejor aquí. Por un tiempo me convencí de que estaba mejorando aquí porque el aire era más limpio.  Nos estábamos vacunando contra las alergias al mismo tiempo pues padecíamos de todas estas alergias. Todas las semanas Carolina, mi madre y yo íbamos a ponernos las vacunas contra las alergias.  Todavía tengo que usar mi inhalador y mi respirador. Cuando iba a la secundaria se escuchaba hablar de lo mala que era la calidad del aire pero no era un tema que se discutiera mucho.  La genta no sabía. Con Carolina el problema se volvió algo más concreto. Por el tiempo en que mi hermana se estaba involucrando más en el movimiento allá en el 2003, el Fresno Bee sacó una publicación en la que se hablaba de lo mala que era la contaminación del aire en Fresno y el Valle de San Joaquín y de los consecuencias sobre la salud que esto producía. Me gradué de la secundaria en 2001 y fue en ese periodo, entre 2001 y 2003, que la gente empezó a hablar sobre el tema. Era como un tema secreto del que nadie sabía nada. El distrito de gestión de la calidad del aire y los políticos nos empezaron a informar de lo malo que el problema era en realidad.  Porque llegó un momento en el que la gente dijo: “Okay, la condición del aire es mala pero no sabíamos que aquí teníamos el peor aire”. Y cuando averiguas que estás en un lugar peor que Los Ángeles, te dices: “¡Wow, con razón!”

Es un problema de salud pero, desgraciadamente, los que tienen el poder y la autoridad para hacer algo y reducir la contaminación drásticamente… nuestros políticos tienen lazos familiares, económicos y financieros muy fuertes con las industrias que controlan el valle: el petróleo, la agricultura y, hasta cierto grado hoy en día, la industria de la construcción.  Y se han comportado como representantes de la industria en vez de representantes del pueblo.  Enfrentarnos a esa realidad y darnos cuenta de que los funcionarios que hemos elegido para cargos públicos no sirvan para nada y no van a hacer nada al respecto si dejamos la situación en sus manos… es frustrante ser asmático y querer estar aquí sabiendo que mi salud se deteriora en este lugar.  ¿Ves?  Asistí a la secundaria en el Área de la Bahía y ahí nunca tuve que usar mi inhalador, pero cuando regresaba a casa en Fresno los fines de semana sufría grandes ataques.  Y [ahora que estoy de regreso en Fresno], el tener que tomar nuevamente mis medicinas para controlar el asma y utilizar el inhalador todos los días, porque si no lo haces todos los días o dos veces al día sufres las consecuencias o lo siento en mis pulmones. Es horrible.  El asma es una enfermedad que te sale cara y tienes que manejarla.  Es terrible tener que utilizar inhaladores con esteroides y tomar medicamentos todos los días para poder sobrevivir.  Y al mismo tiempo, aunque eso me ayuda a sentirme mejor y relaja mi pecho, sé que a pesar de que tomo mi medicina, mis pulmones siguen deteriorándose de todas maneras por lo que hay en el aire.

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Luke [Cole] le pidió a alguien que le dijera qué eran esos números que llevaban los camiones, cuál era el significado de los letreros.  Así que teníamos a alguien sentado afuera.  Nos sentábamos bajo un árbol [en la casa de algún miembro del grupo al otro lado de la escuela]  y contábamos todos los camiones que pasaban y la carga que llevaban.Cuando íbamos a las reuniones decían que los camiones no pasaban por allí.  Porque al entrar en Buttonwillow hay una carretera que dice: “Prohibidos los residuos tóxicos” o algo así.Eso significaba que los camiones debían tomar otra ruta alrededor de Buttonwillow.  Pues como el tiempo es dinero, los camiones atravesaban el pueblo.  Y decían que no, que ellos no estaban pasando a través del pueblo.  De modo que tuvimos que demostrar que sí lo estaban haciendo.Tomamos fotografías,  contamos el número de camiones.

Había una barricada en la esquina…

El día siguiente era sábado y volvieron a rociar el pesticida.  En esta ocasión, en vez de dispersarse hacia el oeste, lo hizo hacia el sur.  Y hacia el sur se ubicaba un complejo habitacional de personas de bajos recursos. Creo que vivían cerca de 100 personas allí.  Tras percibir el olor, comenzaron a sentirse mal. Había un puñado de niños que vomitaban sobre el zacate.  Algunas personas del lugar llamaron al 911 en busca de ayuda.  Y esto es básicamente lo que sucedió según la perspectiva de Flores, Flores Baptista.  Flores dijo que ella se encontraba cuidando a su sobrino de nueve meses de edad.  Lo tenía alzado en sus brazos.  Ella tiene muchos niños y todos ellos se encontraban afuera vomitando.  Y ella tenía al niño en sus brazos y estaba al teléfono con el 911 diciéndoles: “Mis niños están afuera y están vomitando. Algo está pasando aquí. Creemos que fue la fumigación.  Tienen que venir y hacer algo. Los niños de todos los vecinos están afuera vomitando y precisamos que nos ayuden”.  Y la operadora le respondió: ” Espere un momento, estamos tratando de averiguar lo que está sucediendo.  Cálmese.  Creo que si usted logra calmarse, eso ayudará a los niños. Tiene que calmarse”.  Flores respondió: “Okay, mire, estoy tratando de calmarme pero mis niños están allá afuera y se sienten cada vez peor. Y el bebé que estoy cuidando está respirando muy raro y estoy muy preocupada por él.  No sé si saldrá vivo de esto.  Mi sobrino no se ve nada bien”.  Y la operadora siguió diciéndole: “Mire, usted está muy alterada.  Necesita calmarse”.  Esta situación se prolongó durante 45 minutos.  Los mantuvieron en la línea durante 45 minutos.  Tras 45 minutos de espera Flores les dijo unas malas palabras y añadió: “Yo me voy de aquí.  No voy a esperar a que ustedes lleguen.  Es obvio que ustedes no van a venir, y no sé lo que están haciendo pero todo el mundo está a punto de morirse aquí.  Tenemos que salir de aquí.  Huele muy mal”.
Fue así como Flores se subió en su automóvil y se alejó de allí.  Y en ese momento otras personas colgaron con fuerza la bocina del teléfono.  Cuando vieron que otros partían, colgaron el teléfono y se fueron, también partieron. Y se formó una caravana de automóviles.  Se fueron a Sunset y Weed Patch. Y había una barricada en la esquina.  Esto se conoce como “detenerse y congelarse”, o congelar y contener cualquier cosa que esté contaminada. Le decían a la gente: “Regresen, regresen, no pueden salir”.  Y la gente respondía: “No, nos sentimos mal y necesitamos que a nuestros niños los vea un médico”.  Los vamos a llevar nosotros mismos porque ya nos cansamos de esperarlos a ustedes.  Estuvimos al teléfono durante casi una hora con esa señora y lo único que nos decía era que nos sentáramos y nos calmáramos, y que estábamos diciendo disparates y tonterías, pero  no, nos vamos de aquí”.  Había un montón de gente que hablaba español.  Uno de los hombre se salió de la carretera y se alejó en su automóvil.  Rompió la barricada.

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En lo que respecta a nuestra comunidad, creo que casi daban ganas de decir: “Oh, gracias por dejarnos estar aquí” …“Nos quedaremos callados, haremos nuestro trabajo y los dejaremos en paz”, en vez de asumir nuestros legítimos derechos y decirles: “Oh no, no; este es mi país”.

Por cierto, quisiera mencionar que soy Sikh y que nuestra comunidad aquí estaba creciendo cada vez más y volviéndose políticamente más activa a favor de algunos candidatos. Por ejemplo, recaudábamos fondos para los candidatos a supervisor en nuestro condado o para senador, especialmente después del 9 /11. Después del 9/11 los Sikhs han sido víctimas de muchos crímenes motivados por el odio. Debido a que usan turbantes, la gente asume que son musulmanes. Es como en el caso de mi mamá; ella vive sola y alguien lanzó fuegos artificiales en la entrada de su casa. Ella nos llamó muy asustada así que fuimos a verla; cosas por el estilo. Mi marido trabajaba más o menos en Bakersfield e íbamos a almorzar en el sector blanco de la ciudad, que se encuentra, ya sabes, en mal estado. Un día fuimos a comer a Carl’s Junior. Entramos allí, y no es broma, esto sucedió justo después del 9/11. Todos interrumpieron lo que estaban haciendo para mirarnos. Nos dimos la vuelta y nos marchamos. Estábamos indignados. Recuerdo que los hindúes hacían comentarios como: “Me pregunto si esto es lo que sienten los negros”. Tengo un primo que usaba turbante y una vez se vio involucrado en un altercado físico ya que no lo dejaban entrar a un club. Le decían: “Quítate el sombrero”. Él respondió: “¿cuál sombrero?”, y ellos dijeron: “El turbante o lo que sea esa cosa que llevas puesta”. Es una prenda religiosa. Llegó al punto en que decidieron ya no ir más al centro de la ciudad, no volvieron a salir. La situación era terrible.

Fue así que la comunidad Sikh decidió que era preciso contactar a los funcionarios del gobierno local y decirles: “Un momentito, nosotros no somos musulmanes”. “Tampoco deberían tratar a los musulmanes de esa forma” y, ya sabes, “nosotros no somos terroristas”. Lo que sucedió entonces fue que pedimos a algunas personas que llamaran a funcionarios como el sheriff y el alcalde, y les dijeran que queríamos hacer algo de divulgación; sesiones informativas para conversar con los oficiales de policía o el departamento del sheriff sobre nuestra comunidad ya que estábamos siendo hostigados y estaban presentándose muchos problemas. Por ejemplo, que arrojaran huevos a algunos hombres mayores que andaban en bicicleta por el pueblo. O sea, era verdaderamente horrible. Los templos estaban siendo saqueados; ¡la situación era realmente mala!

Así que a partir de ahí empezamos a reunirnos más con nuestros representantes en la Asamblea y con los supervisores del condado, y la gente se organizó y recaudó fondos, y eso me motivó a involucrarme más en la actividad política. Creo que antes de eso la gente asumía que estábamos aquí sólo para trabajar. No estamos aquí para meternos en política; solo trabajamos, ganamos dinero y eso es todo. Después de eso, como ya dije, surgió un gran movimiento y empezamos a conocer a muchos senadores y a personas que asistían a eventos en nuestras iglesias y a nuestros pequeños festivales. Venían a hablar con nosotros, y mi padre, como ya dije, creo que mi padre contribuye políticamente a muchos de los supervisores del condado y es así como los conocíamos y cosas por el estilo. Alguien me dijo: “Bueno, deberías postularte para el Concejo Municipal”. Porque conocía a todos los que llegaban a mi tienda. Todo el mundo venía y hablábamos de política. Ya sabes, te sientas a la hora del almuerzo y hablas con el chico de la oficina de correos o incluso el de la tienda, y todo el mundo viene y se queja de los problemas que enfrenta la ciudad. La gente se quejaba principalmente del estado de las carreteras aquí. Nuestras carreteras aquí no están en buena condición. Así que todo el mundo venía siempre y hablábamos de todo sin parar. Y me decían:”Deberías postularte, deberías postularte”. Yo decía: “Debo conversarlo con mi padre”, y él me dijo: “Deberías hacerlo, ¿por qué no? Deberías hacerlo. Seguro es interesante y aprenderías mucho”. Mi esposo dijo: “Sí, deberías postularte; sería bueno”. Y yo decía: “Está bien, vamos a ayudar a que mejore”, tú sabes, “la economía…” Eso es lo que más nos interesaba; mejorar la imagen del pueblo.

Yo me había postulado para el Concejo Municipal, y unos meses más tarde, después de que había sido elegida, uno de los activistas de la justicia ambiental asistió a una de las reuniones del Concejo. Daniela vino y nos informó que teníamos la peor calidad de aire en todo el país. Nuestra respuesta fue: “¿En serio?” Nos sorprendió bastante y casi nos parecía increíble. Dijimos: “Okay, vamos, nos estás tomando el pelo. ¿De dónde sacaste eso?”. Ella nos respondió: “No, en serio; ustedes tienen las peores violaciones de ozono y en mayor número que cualquier otra ciudad de los EE.UU.”. Al principio estábamos horrorizados, pero luego empezamos a sentirnos un poco molestos puesto que la agencia local que regula la calidad del aire no nos había informado de esto. Y fue a partir de ahí, creo, que la curiosidad empezó a asomarse. Bueno, ya sabes, si existe una agencia local para regular la calidad del aire que supuestamente informa a las comunidades, ¿cómo es posible que nunca lo hayan hecho en la nuestra?

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Tuve la oportunidad de ofrecer una charla en el foro alternativo al Foro Mundial del Agua celebrado en la ciudad de México.  No participé en el foro oficial.  En realidad nos propusimos boicotearlo porque ese era el foro de la gente rica, el de los que tenían el dinero para inscribirse.  Creo que la inscripción costaba 300 dólares por lo que era claro que la mayoría de los mexicanos interesados no iban a poder participar en el foro oficial.  Yo tuve la oportunidad de dar una charla en el foro alternativo.Como mexicana, para mí era muy importante poder hablar en mi lengua materna en México y concientizar a las personas sobre este tema.Pude relacionarme con personas que entendían lo que yo estaba haciendo aunque ellos trabajaban al otro lado de la frontera.  Y me aseguré de decirles: “Ustedes viven en México pero no se vayan a creer que no tenemos los mismos problemas en el Valle Central. Sí que los tenemos y, de hecho, son probablemente peores”. Creo que el Valle Central y México se asemejan mucho en cuanto al problema del agua y me resultó de gran inspiración darme cuenta de esa conexión en la ciudad de México.  Me inspiraron mucho las movilizaciones.  Hicieron una gran marcha que era interminable.  Eran miles y miles de marchantes que recorrieron, ¡yo qué sé!, unas 15 millas.  Parecía una serpiente interminable hecha de personas.El movimiento indigenista de México estuvo muy presente en esta marcha. Fue algo inspirador.  Ver a los indígenas mexicanos guiar la marcha, hablar acerca de la privatización y la contaminación del agua…  caló en mí.  Está sucediendo allá y está sucediendo aquí, y ver que existía esa relación entre ambos lados de la frontera fue muy importante para mí. Fue maravilloso escuchar sobre lo que sucedía en Bolivia, sobre Sudamérica y sobre cómo la gente en verdad se está movilizando allá, y las personas en la frontera se movilizan con muy poco dinero, pocos recursos y aún así sus acciones están teniendo un gran impacto.  Y aquí, aunque no tenemos mucho dinero, estamos ganando fuerza.

Me encontraba en una reunión con el comisionado agrícola del condado y estábamos viendo unos mapas de las tierras agrícolas.  Noté unos puntos rojos sobre el mapa y pregunté lo que eran.  El comisionado dijo: “Esas marcas indican donde se encuentran las abejas; son las zonas de protección para las abejas”.  Yo dije: “¿¡Las abejas tienen zonas de protección y nosotros no!?”   Él respondió: “Teresa…”, pero yo lo preguntaba en serio.

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La gente dice: “Pues el arsénico tienes que consumirlo durante 40 a 50 años para que te haga mal”.¡Por favor!Yo he vivido aquí 47…

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Nos mudamos al Valle Central porque queríamos estar en el campo, lejos del caos de la ciudad de Los Ángeles donde vivíamos.  Queríamos disfrutar de un ambiente más saludable y limpio.  Pensábamos que para nuestros niños sería mejor desde un punto de vista social y ambiental.Nos mudamos a Alpaugh en el 84 pero en el 89 nos enteramos de que una compañía había propuesto construir un incinerador de residuos tóxicos en la ciudad…